Pinto la vida como me gustaría que fuese.
Norman Rockwell

El minimalismo


No es tan fácil, no se puede comprar.

Palabra de moda ¿O ya pasó? Es típico de las modas el que casi nadie sepa qué significa la palabra que las denomina. Quizás porque de aquella tendencia que originó la moda ya no quede nada. En este caso es patente, ni siquiera es el minimalismo en si lo que se ha puesto de moda, sino la propia palabra, vacía, pues se la aplica a muchas cosas diferentes, ninguna de ellas minimalistas.


La idea del minimalismo tiene orígenes diversos, pero todos distan mucho de la idea generalizada de que se trata de algo actual, y mucho menos de vanguardia. Basta ver alguna enciclopedia, por ejemplo wikipedia.com: “El minimalismo como corriente estética deriva de la reacción al pop art. Frente al colorismo, a la importancia de los medios de comunicación de masas, frente al fenómeno de lo comercial y de un arte que se basaba en la apariencia, el minimalismo barajó conceptos diametralmente opuestos.” Subrayo que se opone al arte basado en la apariencia. ¿A qué arte basado en la apariencia se opone un salón con dos sillones cromados y un televisor de plasma colgado de la pared? A ninguno. Hasta aquí, lo que no es. Veamos lo que sí es, también en Wikipedia: “Los creadores minimalistas intentan condensar en escasos elementos sus principios artísticos y reflexiones.” Esto puede para usted significar lo siguiente: “Seré minimalista, y pondré en mi salón los muebles que más quiero, sólo esos.” Y esos muebles pueden ser los rococó que heredó de su abuela. Lo contrario: comprar un kit para vestir y decorar el salón, disfrazándolo hoy de esto, mañana de aquello.
En otras palabras: Que el minimalismo tiene más que ver con la austeridad de toda la vida que con una casa pintada de blanco y llena de muebles de Ikea.

Arquitecto minimalista reconocido (que no el primero ni menos el único ni tampoco sólo eso) fue Mies van der Rohe. Alemán exiliado en Estados Unidos huyendo de los Nazis, cuyos lemas “Menos es más” y “Dios está en los detalles” definían perfectamente su propio arte. Mies está muy ligado a España, a la que legó el Pabellón de Barcelona y la Silla Barcelona, dos de las obras artísticas paradigmáticas del minimalismo en arquitectura y en diseño industrial; en la tierra de Gaudí, vaya ironía.

Las imágenes fueron extraídas de Arkinetia - Revista electrónica de arquitectura, allí podrá usted apreciar, sin necesidad de mucho navegar, varias obras sentidamente minimalistas.


Más Casas Minimalistas

Ahora también hay un blog que recopila casas minimalistas y enlaza a sitios donde se encuentra bastante información de cada una. En realidad, más que un blog es un directorio, muy útil por cierto. De allí he copiado este texto que explica muy bien la idea de Minimalismo en arquitectura:

Mies van der Rohe, el padre del minimalismo en arquitectura, resumía esta filosofía de diseño con dos sentencias: "Menos es más" y "Dios está en los detalles", que en cierto modo implican la siguiente táctica: Diseñar lo que no se ve para mostrar lo que no se construye. O sea, crear elementos básicos, y relaciones simples entre esos elementos. Ocultar las soluciones técnicas para que lo material no protagonice la obra, pues ese protagonismo está reservado a los significados: dentro y fuera, opaco o transparente, claros y oscuros, singular o plural, suave, áspero, frio, caliente, estático, dinámico, y todo aquello que la arquitectura puede expresar pero que no se puede construir.

Me recuerda a una idea de Ricardo Piglia, que dice que una historia puede contar otra. Por ejemplo: Un hombre gana una fortuna en el casino y al llegar de vuelta a casa se suicida.



En los detalles, sí señor, en los detalles.