Pinto la vida como me gustaría que fuese.
Norman Rockwell

Muerto el rey, viva el rey


Las bicicletas, tan ecológicas como la industria que las produce, como los medios que las promocionan, las empresas que las transportan y las tiendas que las venden, circulan sin restricciones, a cualquier velocidad, por aceras, parques y plazas, zigzagueando entre niños y adultos, conducidas por cualquiera que se crea capaz de hacerlo y muchas veces con una audacia que parece inspirada en la impunidad. Deberá haber aún muchos más accidentes graves o fatales ocacionados por bicicletas para que este nuevo rey de la calle ceda; para que el control que se ejerce sobre los automóviles y motocicletas, reyes absolutos en sus buenas épocas, se extienda a los vehículos sin motor. Por el momento sólo tú, si conduces una, tienes autoridad.
Foto de Helvetia